4 de diciembre de 2025.
Día ventoso.
Lluvia.
Apenas he dormido dando vueltas a lo que me rodea, es decir, observando el mundo. N
ecesito comenzar esta andadura de exploradora, de pensadora que no sabe nada y suele callar.
Este mundo es difícil, todo es demasiado rápido y no dejamos tiempo para saborear lo bueno y lo malo. Escucho el viento a mi alrededor, es curioso cómo se calla cuando intento prestarle atención. Como muchas personas.
No sé si podré opinar o solo me dejaré llevar por los crepúsculos que rodean el infinito del paso del tiempo. Un paso tras otro, así se construyen templos y murallas.
Acepto el reto.
Seguiré escribiendo.